Cristiano, ¡Descanse!

Christian, at Ease!
El literaria continuación es exacta, completa la transcripción de folleto Evangelio de R. B. Thieme, Jr. “Cristiano, ¡Descanse!.”
 
© 1993
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Prefacio

Nos ha concedido sus preciosas y maravillosas promesas, a fin de que por ellas lleguéis a ser partícipes de la naturaleza divina (2 Pedro 1:4a).

DESCANSO EN CADA MOMENTO

Confía [reposa] callado en el Señor y espérale con paciencia (Sal. 37:7a)
 
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús (Fil. 4:7).

HAY UNA PROVISION DIVINA de perfecta paz interna para todo creyente en el Señor Jesucristo. Esta paz está relacionada con la posición del creyente en Jesucristo. Si usted ha confiado en Cristo para su salvación, usted pertenece a la familia real de Dios (1 Pe. 2:9). Usted está en unión con Cristo (2 Co. 5:17, 21). Ahora usted posee riquezas divinas que están garantizadas eternamente (Efe. 1:3). Como creyente, usted comparte todo lo que Cristo es y todo lo que Cristo tiene (Rom. 8:17).

    Sin embargo, pocos cristianos utilizan las bendiciones que Dios les ha dado. Muchos están tan ocupados buscando la felicidad, la satisfacción y la realización de sus deseos, que pasan por alto uno de los grandes principios de la palabra de Dios. Que hay un lugar de paz interna, de felicidad y fortaleza, un lugar de estabilidad, de poder e impacto al alcance de todo cristiano. A pesar de las circunstancias difíciles, a pesar de las presiones, las pruebas, los problemas; los creyentes pueden tener la «paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento.»

    En las Escrituras, ese lugar de paz, a veces es llamado «reposo» (Heb. 4:1), pero no se debe confundir con el séptimo día de descanso [sábado] de (Lev. 19:3, 30), o el año sabático [descanso] de (Lev. 25:2, 4). Este es un descanso de en cada momento—un lugar de bendiciones y poder en medio de las grandes adversidades de la vida. El propósito de Dios es que todo creyente confíe en El continuamente. Sin embargo, muchos creyentes nunca utilizan la provisión de la gracia de Dios, aunque esté disponible.

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo...Mi oración es que los ojos de vuestro corazón sean iluminados, para que sepáis cuál es la esperanza de su llamamiento, cuáles son las riquezas de la gloria de su herencia en los santos (Efe. 1:3, 18).

    Si como creyente en Jesucristo, usted confió en El para su salvación—que es lo más grande (Efe. 2:8-9)—¿Podrá confiarle a El, sus necesidades diarias—que es lo pequeño (Rom. 8:31-32)? Enviar a su Hijo a la cruz para cargar con nuestros pecados fue la provisión máxima que Dios le ha dado (1 Pe. 2:24; 1 Juan 2:2). Y si El, hizo lo máximo por usted en la cruz, ¿cesará de hacer cosas por usted ahora? Si hizo lo máximo por usted, cuando como incrédulo, usted era su enemigo (Rom. 5:10), ahora como hijo suyo, es lógico que El provea sus necesidades diarias (Gál. 3:26).

El que no eximió ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos concederá también con El todas las cosas? (Rom. 8:32)

    Muchos cristianos han oído la declaración errónea, «Sólo reciba a Cristo como Salvador, y todos sus problemas serán resueltos.» Si usted ha aceptado esa fábula, ¡se llevará una gran sorpresa! Usted no ha vivido, hasta que se vea en una situación desesperante, en la que no haya nada que usted pueda decir o hacer, donde usted se quede tan atónito por el impacto de una catástrofe que usted no pueda casi ni orar. Tarde o temprano, Dios trae a toda persona hasta el fin de sus recursos humanos. Sin embargo Jesús dijo:

Estas cosas [Doctrina bíblica] os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tenéis tribulación, pero confiad, Yo he vencido al mundo (Juan 16:33).

    Con Dios no hay situaciones irremediables. Para todos hay esperanza. Para el incrédulo: Creer en Cristo. Para el creyente: Escuchar la instrucción de la Palabra de Dios y aprender la Doctrina bíblica. A través de la Doctrina bíblica usted puede estabilizar su vida y resolver todos sus problemas, tristezas, contratiempos y fracasos.

    ¿Se ha dado cuenta que no puede llegar a la madurez espiritual que Dios quiere para usted a menos de que su fe sea probada en el transcurso de su vida? La gracia abundante de Dios permite las dificultades y los contratiempos con el fin de que usted aprenda a confiar en El, y no en sus propios medios y recursos.

Confía en el Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócele en todos tus caminos, y El enderezará tus sendas (Pro. 3:5-6).

Por medio de la fe usted puede reclamar esta promesa y otras como esta; y entrar a una vida en la cual descansa en cada momento. Esa es la vida del «descanso que proporciona la fe.»

LA ELECCIÓN ES SUYA

    Si está ha sido una semana normal, usted probablemente ha experimentado irritaciones, frustraciones, y desilusiones; tal vez hasta congojas y desastres. Quizá se ha sentido deprimido o emocionalmente trastornado y haya sentido pánico en alguna situación. Bajo esas circunstancias usted tiene dos alternativas: dudar de la palabra de Dios y sentirse totalmente miserable, o creer en la Palabra de Dios y entrar en la vida del descanso que proporciana la fe.

     Las soluciones humanas no remedian nada. La sublimación y la compensación psicológica no proveen la respuesta. Del otro lado, Dios dice: «¡Creyente, apóyate en mí, cree en mí! Te he dado mi palabra—las promesas y doctrinas de la Biblia. Primero, quiero que las sepas, y después que las creas y las apliques a tus problemas.»

Porque en el día de la angustia me esconderá en su tabernáculo [sus promesas]; en lo secreto de su tienda me ocultará [sus doctrinas]; sobre una roca me pondrá en alto (Sal. 27:5).

    Existen cientos de promesas bíblicas. Algunas de ellas son para el tiempo (que permanecemos en la tierra), otras para la eternidad. Las promesas para la eternidad reflejan la realidad de su salvación y resuelven el problema del miedo a la muerte. Esas promesas también nutren a la fe, en vista de que en el futuro Dios las colmará. Dios le ha prometido un cuerpo igual que el del Hijo de Dios (Fil. 3:21). Dios ha prometido que ahí no habrá más penas, ni llantos, ni dolores, ni muerte—las cosas viejas han pasado (Apo. 21:4). Usted vivirá para siempre en una mansión (Juan 14:2-3) y estará cara a cara con el Señor (2 Co. 5:8).

    Con su futuro eterno asegurado, ahora usted puede enfocar en las promesas diseñadas para resolver los problemas temporales del mundo. Esas promesas son para que usted las pueda reclamar durante la adversidad—hoy, mañana, y todos los días.

    Usted probablemente pensará, «en realidad de verdad yo no tengo problemas que no pueda solucionar. Todo me va bien.» Si así es, dele gracias a Dios. El le da periodos de prosperidad para que usted se pueda preparar para los períodos de adversidad. Y si usted vive lo suficiente, téngalo por hecho que usted va a enfrentar una situación desastrosa. Sin embargo, aún bajo el sufrimiento y la presión, es posible poseer la misma paz y tranquilidad que tiene durante los períodos de prosperidad. ¡Eso es estabilidad!

    Usted puede despertar y decir: «Padre, este es tu día, todavía respiro y estoy vivo; ¿Qué tienes para mí hoy? Gracias por esta etapa de dificultades. Yo sé que por ahora es tu voluntad para mí.» Dios permite el sufrimiento para probar su fe, para disciplinarlo, o para enseñarle (como nadie más puede) el valor de saber su Palabra.

Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús (1 Te. 5:18).
 
Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda tus estatutos (Sal. 119:71).
 
Yo , Señor, que tus juicios son justos, y que en tu fidelidad me has afligido (Sal. 119:75).

    Para usted, como creyente que va madurando, la adversidad es un reto para incrementar su conocimiento doctrinal para que usted obtenga la madurez espiritual y que pueda confiar en El constantemente. Toda la información necesaria para pasar estas pruebas residen en el canon de las Escrituras. ¡Apréndalas! Y después por medio de la fe, simplemente reclame las verdades que ha aprendido. ¡Crea en las promesas de Dios! De esa manera usted será fortalecido por el poder mismo de Dios (Heb. 4:11-14).

Nos ha concedido sus preciosas y maravillosas promesas, a fin de que por ellas lleguéis a ser partícipes de la naturaleza divina [manifestando las virtudes de Cristo a través de la madurez espiritual] (2 Pe. 1:4b).

¡NO SE LO PIERDA!

Por tanto, temamos, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. Porque en verdad, a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva, como también a ellos [la generación del éxodo]; pero la palabra que ellos oyeron no les aprovechó por no ir acompañada por la fe en los que oyeron. Porque los que hemos creído [la técnica del descanso que proporciana la fe] entramos en ese reposo (Heb. 4:1-3a).

    A los creyentes generalmente se les comanda no temer (Isa. 41:10). Pero aquí hay una excepción. El creyente debe temer el no entrar en la vida del descanso que proporciana la fe. El creyente debe temer el vivir una vida de preocupaciones, ansiedades, amarguras, celos, autorectitud, pequeñeces, aburrimiento, irritabilidad—una vida que no alcanza el reposo de Dios. El creyente debe temer perder el beneficio de lo que Dios le ha proporcionado en su Palabra. Pero las promesas y las doctrinas de la Palabra de Dios sólo son provechosas cuando se mezclan con la fe del creyente. Y antes de que pueda creer las promesas, las tiene que saber.

    Una de la primeras promesas que un creyente tiene que aprender a reclamar regularmente está relacionada a la comunión con Dios:

Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo de perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1:9).

    En el momento que recibe la vida eterna por medio de la fe en Cristo, usted queda inmediátamente lleno del Espíritu Santo y «en comunión» con Dios. Usted nunca puede perder su salvación, pero en el momento que usted peque como creyente, cesa de estar lleno del Espíritu Santo y de estar en comunión con Dios. Su parentesco eterno con Dios nunca cambia (Gál. 3:26), no es la intención de El, que usted permanezca en un estado de pecado, y continuamente fuera de comunión con El. Por eso, El proporcionó la manera de restaurar el control del Espíritu Santo, el cual reanuda su comunión con Dios. Cada vez que peca usted pierde la llenura del Espíritu Santo; usted la recupera confesando sus pecados en la intimidad de su mente a Dios Padre. Eso es reclamar la promesa de 1 Juan 1:9. Fallaremos muchas veces, pero no hay falla demasiado grande para la gracia de Dios.

PERMITA QUE EL SEÑOR LO HAGA

Echando toda vuestra ansiedad sobre El, porque El tiene cuidado de vosotros (1 Pe. 5:7).
 
Pon tu delicia en el Señor, y El te dará las peticiones de tu corazón. Encomienda al Señor tu camino, confía en El, que El actuará (Sal. 37:4-5).

    La palabra hebrea «delicia» en los Salmos 37:4 quiere decir «estar ocupado con.» Cuando usted ama mucho a una persona, usted piensa en esa persona constantemente. De la misma manera a usted se le manda a estar ocupado con el Señor. La concentración en Jesucristo acumula bendiciones.

    La palabra «confía» en este pasaje literalmente quiere decir «continúa confiando.» Pero, ¿cómo puede continuar confiando en El bajo presión? Usted le dice al Padre: «me encuentro en una situación miserable, verdaderamente desesperante. Conozco el principio de 1 Pedro 5:7. O sea, Señor, que te entrego mis problemas. Confío en ti. Este es tu problema, soluciónalo. ¡La batalla es tuya!» La batalla es del Señor (1 Sa. 17:47). Este principio salió de los labios de David cuando se enfrentó a Goliat. Cuando usted, como creyente en Jesucristo, se enfrenta con situaciones abrumadoras, cuando sufre de ansiedades, ponga sus problemas en las manos del Señor. Ya no será su pelea. ¡El Señor quiere que usted lo vea a El pelear!

    Quizá usted trate de resolver sus propios problemas diciendo, «se me acaba de ocurrir algo, Señor. ¡Devuélveme mí problema!» Y así usted aplica su propia solución humana, y todo se derrumba. Usted se torna aún más miserable y finalmente resuelve entregarle el problema de nuevo a Dios. «Padre, ahora me recuerdo que sólo 1 Pedro 5:7 puede ayudarme. Ahora si estoy dispuesto a reclamarlo. Te entrego todas mis inquietudes, mis ansiedades, mis problemas y preocupaciones. ¡Aquí los tienes Señor, tómalos todos!»

    Entonces así descansa, y por unos cuantos minutos usted tiene paz interna. Pero de repente, usted piensa en otra solución y dice: «¡Ay, Señor, regrésamelos!» Y así se le va el tiempo, pasando sus problemas de un lado al otro, mientras que usted permanece frustrado e infeliz. Dios en medio de todo esto, cuida fielmente por usted, pero el «descanso» del descanso que proporciana la fe no será suyo a menos de que usted le confíe todos sus problemas a El, los deje con El y siga su camino con la seguridad de que su vida está en sus capacitadas manos.

CARACTERISTICAS DE LA VIDA DEL DESCANSO QUE PROPORCIANA LA FE

Pues el que ha entrado a su reposo, él mismo ha reposado de sus obras, como Dios reposó de las suyas. Por tanto, esforcémonos por entrar en ese reposo, no sea que alguno caiga siguiendo el mismo ejemplo de desobediencia [incredulidad] (Heb. 4:10-11).

    Primero que todo, el descanso que proporciana la fe es una fe continua, una fe habitual, denominada como «perseverancia» o paciencia (Rom. 12:12). Paciencia no quiere decir sentarse cruzado de brazos sin hacer nada. Paciencia, como está descrita en las Escrituras, quiere decir creer firmemente la palabra de Dios; ejercitar una fe tenaz que continúa aún cuando los problemas persisten; aferrarse a las promesas de Dios a pesar de haber llegado a un callejón sin salida.

    Segundo, el descanso que proporciana la fe es la ausencia de las obras. Esto no quiere decir que usted renuncie a su trabajo y se convierta en un vagabundo. Quiere decir, que usted deja que Dios pelee por usted. Usted cesa de tratar de resolver sus propios problemas con la energía de la carne; y adquiere una actitud mental relajada—una paz mental en medio de todo lo que sucede alrededor suyo.

    Cuando todos los detalles de la creación fueron proporcionados, el Creador reposó—no porque estuviera cansado, sino porque su obra había completado (Gén. 2:2). Así que, como memorial a su provisión de gracia, Dios declaró un «Descanso.» Originándose desde la «fundación del mundo» (Heb. 4:3), este descanso se perpetúa para siempre. Dios ha resuelto todos los problemas y ahora ofrece solución para cualquier dilema. El le asegura el «descanso» a los que reclaman sus promesas por medio de la fe.

    El que proporcionó las promesas es inmutable y veraz; por eso, siempre es fiel y mantiene su Palabra (Lam. 3:21-24). También por ser omnipotente, El «puede cumplir» todo lo que ha prometido (Rom. 4:21). El método cambiará, pero El lo salvará, ya sea librándolo o manteniéndolo a través del problema «a fin de que puedas resistirlo» (1 Co. 10:13).

    La tercera característica de la vida del descanso que proporciana la fe es la técnica de la oración. Cada vez que usted utilice una promesa como 1 Pedro 5:7—«echando todas sus ansiedades sobre El, Porque El tiene cuidado de ustedes»—usted está ejercitando el descanso que proporciana la fe. Y esa promesa se reclama por medio de la oración.

Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna (Heb. 4:16).

¿CÓMO PUEDE ENTRAREN EL DESCANSO QUE PROPORCIANA LA FE?

    Hay tres pasos a dar en el descanso que proporciana la fe. Esos pasos forman una eficaz disciplina a seguir cuando usted esté tan acosado con dificultades que no puede pensar claramente. Los sobresaltos o las presiones puedan causar la sublevación de sus emociones dentro de su alma. Esto puede destruir su concentración y temporalmente borrar la Doctrina bíblica que haya aprendido. Entonces, este acercamiento paso a paso es esencial. Pero este método es beneficioso aún cuando la situación no sea abrumadora. Porque este método lo lleva firme y sistemáticamente al depósito de su alma donde se encuentra su inventario de doctrinas bíblicas.

1. Reclame una promesa para estabilizar su alma.

    Recuerde una promesa de la Palabra del Señor. Piense lo que significa esa promesa. Dése cuenta que desde el punto de vista divino, su situación no es irremediable. Dios sigue en control, como siempre, El siempre lo tiene en sus poderosas y amorosas manos. Esa realización calmará sus miedos y le permitirá utilizar la Doctrina bíblica que usted conoce.

2. Utilice la promesa con la explicación doctrinal.

    Cada promesa bíblica está respaldada por una doctrina o serie de doctrinas. Utilizar la explicación doctrinal es un proceso lógico que lleva a una conclusión consistente. La promesa que usted utiliza en el primer paso del descanso que proporciana la fe es un resumen encapsulado de muchas verdades relacionadas. Recuérdese de esas doctrinas interrelacionadas. Su descanso que proporciana la fe es más eficaz cuando se adhiere a una roca más grande, cuando se teje a una soga más gruesa, mientras reclama el complejo completo de doctrinas básicas.

     Usted puede utilizar la explicación de la gracia logística, que enfatiza la fidelidad de Dios en proveerle sus necesidades. O puede utilizar la explicación del plan de Dios, que le enseña su lugar en el propósito eterno de Dios y recuenta los bienes que El le ha otorgado a usted para llenar su destino espiritual aquí en la tierra. O también puede utilizar la explicación de la esencia de Dios, que enfoca en los atributos de la naturaleza divina que garantiza sus promesas. Existen muchas explicaciones doctrinales. Todas las promesas están basadas en una o más de estas explicaciones que llevan a conclusiones firmes.

3. Llegue a conclusiones doctrinales.

    Las explicaciones doctrinales nos llevan a las conclusiones doctrinales. Una de estas grandes conclusiones se encuentra en Romanos 8:31.

¿Entonces, qué diremos a esto? Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros? (Rom. 8:31)

Cuando usted hace el ejercicio del descanso que proporciana la fe usted llega al punto en el cual usted cree esa conclusión y no simplemente la repite de memoria. Usted puede aceptarla siempre como verdad pero el ejercicio del descanso que proporciana la fe hace vívida esa conclusión doctrinal para que usted encuentre valor, reposo y consuelo en esa verdad.

    Después de utilizar las tres etapas del descanso que proporciana la fe, su mente se estabiliza; y usted sabe dónde está parado. Puede dirigir su atención al problema que enfrenta. Ahora puede ver cómo su pequeño problema encaja en el gran diseño de la fidelidad de Dios. Ahora usted puede descansar, relajarse y confiar en El genuinamente para las soluciones durante su viaje por esta vida. El descanso que proporciana la fe puede tomar treinta segundos o una hora, dependiendo de muchos factores. Puede ser que necesite circunvalar y repetir una de las etapas o comenzar de nuevo cuando el miedo vuelva a relucir. En fin, el descanso que proporciana la fe se convierte en una manera continua de vivir, porque el descanso que proporciana la fe es la manera por la cual la Doctrina bíblica se convierte en una realidad viviente en su vida.

DEPENDA DEL SEÑOR

    Uno de los retos mas difíciles en la vida cristiana es el depender en el rescate de Dios sin utilizar las soluciones humanas. Esto no quiere decir que usted simplemente se sienta cruzado de brazos a contemplar el infinito, o que permita que su mente se quede en blanco tratando de borrar la realidad. La dependencia total quiere decir que usted utiliza su mente para confiar en el Señor constantemente: «estad firmes y ved la salvación que el Señor hará...» (Exo. 14:13a). Este es el secreto: El le da poder solo al fatigado, al débil. La Biblia nunca nos dice: «ayúdate que yo te ayudaré.» Dios ayuda al desamparado.

El da fuerzas al fatigado, y al que no tiene fuerzas, aumenta el vigor (Isa. 40:29).

    Quizá usted trata constantemente de resolver sus propios problemas y constantemente se da contra un muro de piedra, y tenga golpes en su cabeza para enseñar. Lo que usted tiene que hacer es reconocer que usted está totalmente inhabilitado y comience a depender de El. «El Señor peleará por vosotros mientras vosotros os quedáis callados» (Exo. 14:14).

    ¿Cómo puede depender del Señor? Primero, debe entender que «depender» es igual que «confiar» o tener «fe.» Existen varias palabras en hebreo que significan fe:

  1. Aman, traducido «creer» en Génesis 15:6, se usa primordialmente para la salvación. Quiere decir «utilizar a Dios como sostén o cimiento; apoyarse en El.»
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  3. Batach, traducido «confiar» en los Salmos 37:3, 5 y 91:2, originalmente fue utilizado para explicar la acción de un luchador tirando al otro contra el piso. De esa derivación la palabra llegó a significar «levantar sus problemas y tirarlos sobre el Señor.» Esta es la palabra básica para el descanso que proporciana la fe.
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  5. Chasah, en el Salmo 57:1, originalmente significó «huir como una liebre buscando refugio en la hendedura de una roca.» De nuevo, es una de las palabras que significan fe. El salmista utilizó esta analogía indicando que nos podemos esconder en la hendedura de la Roca (Jesucristo) donde nada nos puede tocar.
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  7. Yachal, encontrada en Job 13:15 y Lamentaciones 3:21, 24, tiene la connotación de confiar aún durante periodos de sufrimiento extremo. A pesar de encontrarse totalmente miserable o en la agonía de un sufrimiento, puede tener la seguridad de ser librado. De esa forma llegó a significar «confiar bajo presión.»
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  9. Qavah, La palabra más fuerte para la fe, traducida «esperar» en Isaías 40:31, originalmente se usaba para hacer sogas, tejiendo una fibra frágil, fácil de romper, a una soga fuerte que no se puede romper.

    Usted podrá ser una fibra frágil, pero mientras usted confíe en el Señor a pesar de todas las dificultades, o de situaciones sin esperanza, cambiará su fragilidad por la fortaleza del Señor.

Pero los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas; se remontarán con alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán (Isa. 40:31).

El resultado de perpetuar la técnica del descanso que proporciana la fe a pesar de grandes obstáculos, es cambiar el poder humano por el poder divino. En otras palabras, cuando usted dice: «Señor yo no lo puedo hacer,» el Señor dice: «¡Pero yo sí! Yo te daré el poder para aguantar tu problema. Yo proveeré todos los recursos necesarios para que puedas enfrentar esta tragedia en tu vida.» Usted cambia su poder humano que es inadecuado por el de Dios que todo lo puede. ¿Cuál es el resultado? ¡Usted vuela! Usted «se remontará con alas como águila.» Usted no «vivirá abrumado,» usted se remontará por encima de sus problemas.

    Además, «correrá y no se cansará.» Note que el canjeo de poder no es para los corredores de corta distancia. ¿Qué es un corredor de corta distancia? Aquel que cree en las promesas de Dios sólo por corto tiempo, especialmente cuando sus emociones se excitan. Pero cuando el estímulo desaparece, también desaparece su fe. En una mano, el poder divino está diseñado para el corredor de larga distancia quien se apropia del poder de Dios a paso firme. El poder de Dios no fluctúa, es constante y continuo, y no depende de las emociones humanas. El poder divino en su vida depende de su confianza en la Palabra de Dios durante los períodos difíciles o durante la prosperidad. ¿Vive una vida de altas y bajas, o avanza usted a paso firme hacia la madurez espiritual utilizando el poder sobrenatural de Dios?

    El poder de Dios el Espíritu Santo se combina con la Palabra de Dios en la ejecución de la vida cristiana (Rom. 8:16; Heb. 4:12). Como maestro de la Palabra de Dios, el Espíritu Santo es el miembro de la trinidad que revela la Doctrina bíblica. La acumulación de doctrina y la plenitud del Espíritu Santo en el alma hacen posible que el poder de Dios esté disponible a todo el que cree. La técnica del descanso que proporciana la fe es el medio por el cual se utiliza ese poder. Y cuando el creyente reclama ese poder infinito para todas sus necesidades en la vida, se convierte en un ¡cristiano en descanso!

    Entonces «caminará y no se cansará.» Todo creyente se cansa de vez en cuando. Todos hemos llegado a desanimarnos. Todos «tiramos la toalla» de vez en cuando y nos rendimos. Caminar describe al creyente que está en comunión con el Señor (Gál. 5:16; Efe. 5:18). Un creyente que «no se cansará,» no es que sea perfecto, sino que él registra una máxima cantidad de tiempo en comunión con Dios. Este creyente conoce y reclama promesas como el Salmo 55:22.

Echa sobre el Señor tu carga, y El te sustentará; El nunca permitirá que el justo sea sacudido (Sal. 55:22).

VALE LA PENA ESPERAR

    El capítulo 40 de Isaías enseña que vale la pena esperar en el Señor—esperar continuamente en El. El es el único en el cual usted puede confiar constantemente para resolver todos sus problemas. El que formuló las soluciones a todas las exigencias de la vida, tiene el poder para resolverlas: «porque ninguna cosa será imposible para Dios» (Luc. 1:37). El hombre se impresiona con su progreso científico, con sus adelantos tecnológicos, con su exploración del espacio. Pero, ¿qué son los logros del hombre comparados con la creación del Señor Jesucristo? Jesucristo puso en existencia las innumerables estrellas y galaxias (Sal. 8:3; Col. 1:16-17). ¿No cree usted que El pueda manejar sus problemas?

    Por lo que El es, y lo que puede lograr, usted debe tener paz, poder y tranquilidad, aún en las circunstancias más adversas. Su fe debe estar siempre presente y positiva, y debe confiar en cada momento en el poder de Dios para manejar sus «catástrofes.» El cristiano maduro cree en las promesas de Dios sin importarle qué pase, aún hasta el punto que Job creyó cuando dijo: «Aunque El me mate, en El esperaré» (Job 13:15a). ¡Eso es esperar en el Señor! Eso es el descanso que proporciana la fe en cada momento. Eso es lo máximo de la técnica del descanso que proporciana la fe.

    Es fácil creer en las promesas del Señor cuando todas las cosas van bien. Pero cuando su situación se ponga oscura y sin esperanzas, ¿quién cree que lo acompaña en la oscuridad sino el Señor mismo? ¿Puede mirar a través de las sombras y verlo en su palabra, en la Doctrina bíblica almacenada dentro de su alma? Si Dios—el Señor Jesucristo—creó el vasto universo y no ha perdido la pista ni de un solo átomo; si El sabe cuando cae un gorrión. ¿No cree que pueda resolver sus problemas?

    ¡El tiene una promesa o una doctrina para todo apuro y también para cada logro! Jesucristo es «el mismo ayer y hoy y por los siglos» (Heb. 13:8). El nunca cambiará, El continuará esperando que usted confíe en El, para que El lo pueda bendecir (Isa. 30:18).

Por tanto, el Señor espera para tener piedad de vosotros, y por eso se levantará para tener compasión de vosotros. Porque el Señor es un Dios de justicia; ¡cuán bienaventurados son todos los que en El esperan! (Isa. 30:18)

    Esperar en el Señor produce la máxima economía de tiempo. Siga creyendo en la Palabra del Señor, pase lo que pase, no importan las dificultades, no importa cuán adversas sean sus circunstancias.

Y sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que El existe, y que es remunerador de los que le buscan (Heb. 11:6).